La importancia de las Geociencias para la construcción de ciudadanía ...

May 16, 2017 | Author: Anonymous | Category: Documents
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Jan 22, 2018 - On Jun 10, 2009, Héctor Luis Lacreu published the chapter: La importancia de las Geociencias para la con...

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Publicado en: Laguna Sicca, N.A., Moreira da Costa, A.D. y Sousa Fernández de, S. A., (organizadoras) Processo Curricular, diferentes dimensões, Cap 1:17-36, Editora Insular, Florianópolis, 2009.

LA IMPORTANCIA DE LAS GEOCIENCIAS PARA LA CONSTRUCCION DE CIUDADANÍA EN EL CURRICULO DE LA ENSEÑANZA BASICA

Hector L. Lacreu [email protected]

Jamás acepté que la práctica educativa debería limitarse sólo a la lectura de la palabra, a la lectura del texto, sino que debería incluir la lectura del contexto, la lectura del mundo. Paulo Freire

INTRODUCCION Agradezco a los editores la invitación y la oportunidad para exponer reflexiones e ideas que quizás no sean novedosas (Lacreu, 2009), pero que con el transcurso del tiempo, al reelaborarlas y articularlas con experiencias personales y colectivas en el campo de la praxis, se van resignificando y, como las semillas, es posible que algunas de ellas tengan valores latentes que al caer en un terreno fértil puedan, germinar y crecer, quizás mutar y transformarse, siempre que las condiciones sean favorables. El bagaje conceptual, metodológico de las geociencias constituyen herramientas cognitivas que enriquecen la mirada sobre las problemáticas ambientales. En efecto, permiten poner en perspectiva y dimensionar con mayor precisión el impacto (global, regional y/o local) de las actividades que el hombre realiza en diferentes regiones del planeta. Hace casi 20 años, ya se ha señalado (Compiani, 1990) que en una sociedad democrática, la actuación de los sujetos y su capacidad transformadora, se relacionan con su bagaje cultural. Me propongo analizar la alfabetización geocientífica como un acto político, en el sentido de cambiar la realidad y mejorar la calidad de vida en diferentes ámbitos sociales procurando desarrollar competencias geocientíficas para comprender el funcionamiento del planeta y advertir y actuar asertivamente para evitar el inicio de emprendimientos mientras no se demuestre que contribuyen al desarrollo sostenible. Se propone cambiar la “visión” intuitiva sobre algunos procesos naturales, y “desnaturalizar” y “humanizar” las causas de muchos de los daños erróneamente adjudicados a procesos naturales. La comprensión profunda de los efectos que tienen los fenómenos geológicos en el condicionamiento (actual y pasado) para la evolución de los ecosistemas y el desarrollo de la vida, requiere de ciudadanos que perciban y asimilen el carácter transitorio y cambiante de los paisajes

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geológicos. Para ello, es necesario el acceso a explicaciones relativas a la evolución de las interacciones entre los subsistemas terrestres y entre estos y la sociedad. Muchos de estos aspectos ya fueron analizados ampliamente en varios artículos previos y recientemente en Carneiro et al. (2004), se ofrece una visión actualizada e incluye una exhaustiva bibliografía sobre los antecedentes referidos a la justificación de la presencia de la geología en la enseñanza básica. En esta contribución, he tenido en cuenta dichos artículos, pero he preferido hacer una defensa político-ideológica sobre la necesaria presencia curricular de las geociencias en la enseñanza básica, a fin de sensibilizar ý responsabilizar políticamente a quienes se oponen o se hacen los distraídos. RAZONES POLITICO-IDEOLOGICAS PARA LA ENSEÑANZA DE LAS GEOCIENCIAS Actualmente, es habitual que en la enseñanza de las ciencias naturales se afirme que sus contenidos son importantes para poder explicar y comprender el mundo que nos rodea. Compartiendo esa idea, creo que esa finalidad, en la formación ciudadana, debe complementarse con la expansión de la capacidad de formular buenas preguntas sobre diferentes tópicos y en especial sobre las diversas relaciones entre la sociedad y la naturaleza y, en cada caso, cuestionarse sus fundamentos. De este modo estaremos promoviendo una idea de la ciencia que excede a los conceptos “en apariencia puros” y la sitúa en el terreno de la política, lugar donde se espera que actúen más activamente los ciudadanos, independientemente de la profesión y el ámbito en el que se desempeñen. Así, para “politizar” e “ideologizar”, como corresponde al uso de los conocimientos geocientíficos relacionados con problemáticas actuales, estimo conveniente compartir las siguientes preguntas:  ¿En qué medida, la sociedad del siglo XXI podrá compatibilizar la demanda de recursos mineros (metalíferos y no metalíferos) indispensables para la sociedad, y la necesidad de asegurar la continua y creciente demanda de agua limpia para el consumo humano y la industria?  ¿Es posible prevenir y evitar los efectos negativos de las inundaciones, los terremotos o la destrucción y degradación de los suelos?  ¿Quiénes habrán de ocuparse de encontrar dichas respuestas, cómo, cuándo? Las respuestas a este tipo de preguntas son complejas porque requieren poner en juego perspectivas y saberes de muy diversa índole. Esa complejidad constituye un desafío que debe aceptarse porque se hace imprescindible y urgente avanzar en la construcción de algunas respuestas (hipótesis) a fin de garantizar buenas y mejores condiciones de vida a la sociedad y sobre todo, evitar que sean peores que en la actualidad. Sobre el desafío de la

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complejidad es

conveniente recordar lo expresado por Morin (1999, p.14) “…existe

complejidad cuando no se pueden separar los componentes diferentes que constituyen un todo (como lo económico, lo político, lo sociológico, lo psicológico, lo afectivo, lo mitológico) y cuando existe un tejido interdependiente, interactivo e inter-retroactivo entre las partes y el todo, el todo y las partes. Ahora bien, los desarrollos de nuestro siglo y de nuestra era planetaria nos enfrentan cada vez más y con mayor frecuencia y de manera cada vez más ineluctable con los desafíos de la complejidad” El manejo de los recursos naturales y la prevención de los efectos negativos causados por las intervenciones

humanas requieren de políticas de estado y de

funcionarios técnicos altamente especializados. Sin embargo, es indispensable la presencia de una sociedad científicamente-alfabetizada que adquiera competencias ciudadanas para actuar con responsabilidad y compromiso social. Este compromiso debe manifestarse no sólo en la actitud individual de conservación del ambiente sino también en la acción colectiva, oportuna y asertiva para reclamar la efectiva implementación de las audiencias públicas establecidas por ley. Además, participar con opiniones responsables cada vez que es necesario realizar un balance entre los impactos ambientales positivos y negativos resultantes de cualquier modificación humana en el espacio natural y el entorno social. Además de las competencias ciudadanas, uno de los requisitos para el desarrollo sostenible, es la comprensión del funcionamiento de los sistemas naturales, en particular el Sistema Tierra, tanto a nivel global como regional y local. Dicha comprensión es científicamente imposible sin el aporte teórico y metodológico de las Geociencias y mas aún, sin las estrategias didácticas que faciliten la construcción de conceptos contraintuitivos. Me refiero a que intuitivamente y fundados en el sentido común se aprende erróneamente que el paisaje es estático, las rocas son inalterables y siempre resistentes o bien, que las inundaciones se producen, simplemente, a causa de la lluvia… Consecuentemente, intentaré situarme desde una perspectiva política e ideológica para reflexionar sobre la importancia de la Enseñanza de las Geociencias y para exponer algunos fundamentos que intentan mostrar una visión estratégica según la cual, sin las Geociencias, no puede pensarse asertivamente en la formación de ciudadanos. Consecuentemente, bajo las actuales condiciones debo denunciar que en Argentina y seguramente en varios países, la ausencia de las geociencias, o su eventual y reducida presencia en el currículo básico, provoca una deficiente y falaz construcción de ciudadanía. La enseñanza de la Geociencias aborda el conocimiento de algunos aspectos que inciden en la vida cotidiana de esta sociedad capitalista, que los sectores liberales prefieren que no cambien. Por ejemplo, dichos sectores pretenden mantener la falta de control y regulación pública y estatal sobre la expoliación de recursos no renovables (mineros,

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suelos, aguas, paisajes, etc.). De igual modo, les conviene que no haya obstáculos para la venta, urbanización u ocupación de territorios sometidos a riesgos geológicos, ni para la realización de acciones como la deforestación, construcciones de rutas o de embalses de agua, que alteran los procesos naturales existentes, o que desencadenan otros derivados de acciones humanas negligentes. La intencionalidad de la educación siempre es política. Lo es cuando intenta introducir cambios en la cultura para hacer un mundo “sostenible”, diferente al actual. También lo es, cuando renuncia tácitamente o inconcientemente (nunca explícitamente) a la formación de ciudadanos críticos con el propósito (no declarado o no percibido), de ofrecer una educación para el sometimiento y la naturalización de la pobreza, la desigualdad y la conservación de un mundo “insostenible” como en la actualidad. Con estas reflexiones intento contribuir a fundamentar el aporte insustituible de las Geociencias para a mejorar la Formación Ciudadana y la necesidad de su intervención tanto en el currículo de la educación formal como en los diseños de la educación no formal. Dicha intervención procura ayudar a generar una “cultura emancipatoria”, la que postula la utopía de la participación ciudadana a fin de transgredir la cultura de la modernidad, a través de sujetos que estén efectivamente presentes en la vida ciudadana y que “sean capaces para defender propuestas con argumentos, que tengan capacidad de decisión y de construcción colectiva. Para ello no es suficiente analizar la situación en los planos técnicos ya que el éxito y la amplitud de los resultados suponen el trabajo con la subjetividad de los participantes” (Sposati, 2001,p. 24-25) Lamentablemente, los modelos educativos, en general, defienden tácitamente la idea cartesiana del hombre que debe “dominar la naturaleza” y ese dominio se expresa en conductas arbitrarias mediante las cuales algún elemento (vivo y no vivo) es usado, sometido, expoliado para satisfacción de un deseo o conveniencia particular, sin tener en cuenta el bien común. Sin embargo, recientemente se produjo un nuevo intento para modificar el sentido de la relación entre la sociedad y el Planeta Tierra. Me refiero a la reciente declaración del “Día de la Madre Tierra” (22 de abril de 2009) por parte de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), conforme a la propuesta del presidente boliviano Evo Morales, que, en un discurso de corte humanista expresó: “la tierra no nos pertenece sino que nosotros pertenecemos a la tierra, y que la tierra también tiene derechos, no sólo los humanos”. En ese sentido, de un modo metafórico y animista agregó algunos conceptos polémicos que deben analizarse críticamente: “Tenemos el desafío de consensuar una declaración para la Madre Tierra, por ello quiero proponer cuatro derechos: el derecho a la vida, que significa el derecho a existir; segundo, el derecho a la regeneración de su capacidad, sus recursos no pueden ser ilimitados, es más importante producir oxígeno que dióxido de carbono; tercero, a

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tener una vida limpia, la Madre Tierra tiene derecho a vivir en un ambiente sano y, cuarto, el derecho a la armonía entre todos y de todo”.

LAS RELACIONES ENTRE SOCIEDAD Y EL PAISAJE GEOLOGICO Respecto de las relaciones entre la sociedad y el “paisaje geológico”, puede afirmarse que las características naturales de las diferentes regiones del planeta, inicialmente han condicionado la evolución de la especie humana ha limitando o facilitando su desarrollo. En efecto, las singulares características topográfico-geológicas (en equilibrio inestable) de cada territorio contribuyeron han generar los rasgos culturales de cada comunidad, derivados de las formas de interacción entre los integrantes de las comunidades y entre estas y el territorio en el que se localizan. Las comunidades nómades o sedentarias en sus asentamientos temporales o permanentes, han tenido especial consideración (y aún lo hacen) por ciertos atributos del territorio cuya presencia o ausencia sólo puede ser comprendida y anticipada predecida con el auxilio de las Geociencias. Me refiero a la estrecha dependencia que el hombre tiene de los recursos mineros, el agua y los suelos así como de los rasgos geomorfológicos y de la selección mas o menos segura de los territorios respecto de amenazas geológicas endógenas (vulcanismo y terremotos) y exógenas (inundaciones, avalanchas, derrumbes, etc.) que pueden provocar graves daños en una comunidad. Dichas interacciones sociedad-naturaleza han estado influenciadas y aún lo hacen, por la distribución del poder dentro de las comunidades así como de los intereses por la ocupación del territorio, la disponibilidad de recursos naturales y la seguridad frente a las amenazas geológicas. Así, se advierte un desarrollo innegable desde los trogloditas hasta la actualidad, en el cual existe un común denominador consistente en la antropización del territorio (transitoria o permanente) con su inevitable y progresiva modificación del paisaje. Es interesante considerar las grandes diferencias entre las sociedades del pasado y las actuales. En este aspecto Diamond (2006), menciona que “la diferencia mas obvia es que hay mucha mas gente viva, usando una tecnología mucho mas capaz de impactar en el medio ambiente que en el pasado. Hoy tenemos mas de

seis billones

de personas

equipadas con maquinas pesadas, como excavadoras y energía nuclear, sin embargo la Isla de Pascua, tenía algunas decenas de miles de habitantes armadas con cinceles de piedra y la fuerza de los músculos humanos. A pesar de ello, los pascuenses desvastaron su medio ambiente y llevaron su sociedad aumentan los riesgos para la sociedad actual”

al borde del colapso. Estas diferencias

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La desvastación del medio ambiente no sólo se refiere a los cambios evidentes en la biodiversidad, también afecta al relieve mismo y a los procesos naturales, propios del lugar, como pueden ser el flujo superficial y subterráneo del agua, o la interrupción en la evolución de los suelos. Dichos cambios conllevan al deterioro, en ocasiones irreversible, de algunos de sus recursos como el agua, el suelo y el aire. Dichos cambios, insisto, son inmanentes a la evolución de la humanidad y es de prever que lo seguirá siendo. Por esta razón, la comprensión de los fenómenos geológicos debe formar parte de la alfabetización científica para que los ciudadanos puedan analizar críticamente las consecuencias de las acciones, individuales y/o colectivas, en relación con la sostenibilidad en el uso del territorio. Con frecuencia se apela a una supuesta racionalidad en la relación sociedadnaturaleza, sin embargo, pocas veces se explicitan los criterios que identifican esa racionalidad. Pese a ello, tácita e ingenuamente se los asimila a corrientes ambientalmente sostenibles, aunque un breve análisis crítico permitiría concluir que habitualmente dicha sostenibilidad se traduce sólo en el crecimiento económico de los sectores con mayor poder. De este modo se configura un uso falaz del concepto de desarrollo sostenible, toda vez que queda marginada la consideración de dos factores clave como son el equilibrio ecológico y la equidad social y sólo sobrevive el concepto de crecimiento referido a los aspectos puramente económicos.

Además,

es interesante reflexionar sobre las diferencias que

propone Brügger (2004, p.71), entre crecimiento económico y desarrollo económico, ya que el primero posee una connotación exclusivamente cuantitativa sobre incremento en tanto el segundo, además de incremento involucra los aspectos éticos de dicho incremento. Es aquí donde cobra mayor sentido la impostergable incorporación formal de las Geociencias en la enseñanza obligatoria ya que la ausencia de dichos factores se advierten de modo patético en las diversas intervenciones de la sociedad en la permanente ampliación de la ocupación de territorios propios y ajenos. Para que las intervenciones humanas en el territorio neutralicen o minimicen un desequilibrio ecológico negativo, además de actuar contra las transformaciones evidentes (tala de bosques) se deben evitar otras que son igualmente perjudiciales pero menos evidentes en las escalas de tiempo y espacio humanos pero innegables y muy bien conocidas en las escalas geológicas. Es el caso de los recursos naturales antes llamados renovables: aguas y suelos, que ya no lo son, en virtud de la explotación abusiva. Otras intervenciones humanas consisten en la ocupación de un territorio bajo una supuesta racionalidad que considera que la construcción de barrios es un indicador positivo de desarrollo. Sin embargo, en muchos casos se perciben diversas situaciones promotoras de inequidad, como por ejemplo que las tierras elevadas, (a resguardo de las inundaciones) son más caras que las tierras bajas e inundables. Ello es inadmisible, pero el hecho es mas

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grave aún ya que en general no se percibe la efectiva aplicación de las normas existentes que impidan la urbanización de regiones con riesgo de inundación. Por otra parte, esta situación se agrava cuando se introduce otro indicador de desarrollo como son las obras de pavimentación realizadas prioritariamente en las calles de las urbanizaciones mas cotizadas. Dichas obras aumentan la superficie de suelos

impermeabilizados (ya iniciada por las

superficies cubiertas por las casas). Consecuentemente, en las épocas de lluvia, un mayor volumen de agua se escurre hacia las zonas mas deprimidas y el citado indicador de desarrollo válido para una región “elevada”, se traduce, paradójica y simultáneamente, en mayor subdesarrollo e inequidad social para los barrios de las zonas deprimidas. Obviamente se trata de un problema que podría evitarse realizando obras de desagües pluviales apropiados o, en su defecto, diseñando una ocupación territorial que evite estos problemas. Sorprendentemente, estas situaciones se repiten con una frecuencia que llama la atención de aquellos ciudadanos que poseen competencias geocientíficas y una mirada crítica. En efecto, se puede inferir que además de la obvia inescrupulosidad de algunos funcionarios y empresarios, también existe un analfabetismo en la población que ha “naturalizado” el problema de las inundaciones sin advertir que estas son previsibles y controlables en la gran mayoría de los casos. Este ejemplo puede extrapolarse a otras situaciones en la que los procesos naturales causan daños, sólo porque hubo imprevisión o negligencia como es el caso de construcciones cercanas a ríos de caudales variables o bien a obras en regiones sísmicas, volcánicas o bajo amenazas de derrumbes o avalanchas sin que se tengan en cuenta la posibilidad de impedir la ejecución de dichas obras, o al menos, concretar obras complementarias para evitar/mitigar daños. En los párrafos precedentes intenté fundamentar la necesidad de que los ciudadanos deberían dominar algunos criterios básicos sobre el funcionamiento de los procesos geológicos exógenos y endógenos que han sido los responsables de la configuración (relieve y materiales constituyentes) del territorio en el que habitan ya que dichos procesos, seguirán actuando, con diferentes ritmos, oportunidades e intensidades. Esta concepción es la que permite comprender las posibilidades de predecir y prevenir daños y comprender que muchos de los problemas atribuidos a los procesos naturales no son tales sino que son “problemas antrópicos” derivados de una inapropiada intervención del hombre en el entorno natural. Además del aspecto territorial antes mencionado, el desarrollo de la humanidad, ha requerido sigue y seguirá requiriendo del abastecimiento de recursos vitales como el agua y los materiales (metalíferos y no metalíferos) para la construcción de sus moradas y artefactos cotidianos, como así también del aprovechamiento del suelo para la producción de sus alimentos.

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También en estos casos, las Geociencias contribuyen a la formación de ciudadanos, en la medida que éstos puedan comprender que dichos recursos pueden agotarse o destruirse y que las alternativas serán obtenerlos de sitios mas lejanos con mayores costos, emigrar, o bien (utópicamente?), desarrollar una nueva cultura prescindente de los “recursos perdidos”. Dicha ciudadanía se adquiere no sólo con esta comprensión, sino con el desarrollo de competencias para la identificación oportuna de los problemas, la realización de diagnósticos adecuados y la adopción de medidas asertivas que neutralicen o reduzcan los efectos negativos derivados del uso no sostenible del territorio y sus recursos. Finalmente se destaca la necesidad de fomentar el uso y la comprensión de las escalas de tiempo y espacio a fin de poder explicar el origen y las consecuencias globales de proceso geológicos locales (terremotos, volcanes etc.) así como las consecuencia local y regional de procesos globales (fusión de hielos, cambios en el nivel de los océanos). Dichos conceptos contribuyen al fomento de acciones solidarias y comprensión de las problemáticas sociales que ocurren en diferentes lugares de nuestro planeta y que se relacionan con el deficiente uso de los recursos y la falta de previsión de riesgos geológicos.

LAS COMPETENCIAS GEOCIENTIFICAS La alfabetización geocientífica permite “desnaturalizar” y “humanizar” el origen de algunos daños erróneamente adjudicados a procesos naturales. Esta nueva visión involucra un cambio de concepción sobre los mismos hechos, derivada de la asimilación de nuevos marcos teóricos para interpretarlos. Aunque aisladamente esta alfabetización no sea suficiente, es un paso necesario e imprescindible para que el ciudadano se constituya en un sujeto político capaz de interactuar con otros e intentar mejorar aquellos aspectos de la realidad que permitan mejorar su calidad de vida, tanto en aspectos culturales y económicos como en los estéticos. Sin embargo, junto con el deseable deseo de mejoramiento existen otras necesidades más urgentes como modificar aquellos aspectos de la realidad que atentan o puedan llegar a desmejorar la calidad de vida propia, de su familia y/o de su comunidad. La alfabetización también aportará a la calidad de la democracia, toda vez que los “mandantes” es decir los integrantes del pueblo tendrán mayor conciencia y capacidad crítica para evaluar las acciones políticas de sus mandatarios. No se trata de impedir cualquier actividad económica o social que involucre al entorno paisajístico, se trata de exigir que las mismas sean sostenibles, es decir, que se orienten claramente al bien común y junto con el desarrollo económico, incremente la equidad social y preserve el equilibro ecológico en la región de influencia. Al mismo tiempo será necesario que las competencias geocientíficas sean ejercidas con responsabilidad social y solidaridad con el objeto de evitar que las acciones, en apariencia sostenibles, lo sean sólo localmente y no respondan a la sostenibilidad regional o global. Una prolija y

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exhaustiva enumeración y valoración política de estas problemáticas ambientales y los profundos cambios que provocan en la Tierra puede consultarse en Gil et al, 2008. Las competencias geocientíficas contribuyen a la formación de ciudadanos porque les permitirá: 1) Comprender que los hombres somos una entre las tantas especies que habitan este planeta, que como tenemos un biocrón indeterminado y que seguramente podríamos manipular para extenderlo. Sin embargo hasta ahora, a través de conductas no sostenibles, parece que lo estuviéramos acortando. 2) Reconocer en el relieve como recurso natural, que configura el sustrato físico único y singular del paisaje, donde conviven los individuos de una sociedad que se aprovecha de este recurso. En efecto, todo paisaje está constituido por formas y materiales (rocas, suelos, agua, vida) que condicionan las actividades económicas, sociales y culturales de la comunidad, y le imprimen rasgos particulares de identidad. 3) Valorar el paisaje y sus constituyentes a través del conocimiento de su historia geológica para comprender que no siempre estuvieron allí como hoy se los encuentra (Lacreu, 2007). En efecto, en la actualidad representan el resultado parcial y transitorio de varios ciclos en los que interactuaron procesos geológicos endógenos y exógenos entre sí y con otros agentes de la atmósfera, hidrosfera, biosfera y la sociosfera. 4) Reestructurar algunos conceptos contraintuitivos construidos fuera de la influencia de las escalas de tiempo y espacio geológico. En efecto, será necesario “desaprender” aquellos conceptos aprendidos a través de experiencias personales e intuitivas dentro de las escalas de de tiempo y espacio humanas como es el caso de las concepciones sobre la inmutabilidad del relieve y las rocas o bien, las concepciones erradas sobre las reservas inagotables de recursos como el agua y los productos del suelo y de la minería, 5) Desnaturalizar las causas de algunos daños, como suele ocurrir cuando se le atribuyen a los procesos naturales responsabilidades que no tienen. Las inundaciones de barrios marginales, el desmoronamiento de edificios y de favelas así como el arrasamiento de casas por avalancha o coladas de lava, el sepultamiento de ciudades por cenizas volcánicas e inclusive los daños causados por terremotos, salvo algunas excepciones, son hechos previsibles. Los estudios geológico-geomorfológicos y la historia geológica de una región ofrecen anticipaciones sobre los cambios que en ella podrían ocurrir. En consecuencia esos daños, sólo habrían constituido “inocentes” cambios en el paisaje si esos territorios no hubiesen estado colonizados. Entonces, la pregunta es porque se colonizan o se permite la colonización/urbanización de regiones que se saben “peligrosas” y la respuestas hay que buscarlas en un probable desconocimiento genuino de la población afectada, pero sobre todo en la negligencia y muchas veces en la

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corrupción de funcionarios técnicos y políticos que privilegiaron sus intereses particulares por sobre el bien común. La alfabetización geocientífica permitirá distinguir entre los daños geoambientales naturales y los de origen antrópico que suelen naturalizarse para evitar el señalamiento y castigo de los responsables que por acción u omisión los han provocado. Ello implica, por un lado, identificar las verdaderas causas de los procesos geológicos que generaron los daños y a la vez, develar en que medida los daños podrían haberse evitado mediante la intervención preventiva o correctiva del los organismos estatales o privados responsables. Por otro lado se reauiere evitar la confusión entre la realidad y los modelos explicativos. Estos aspectos poseen cierta complejidad por la multiplicidad de factores intervinientes, ya que es necesario interpretar a los daños como producto de los cambios (rápidos o lentos) en el entorno geográfico. Esta noción de daño/cambio es la que posibilitará reconocer las causas y consecuencias y actuar preventivamente para evitar las consecuencias negativas (daños) derivadas de los cambios. La carencia de dichas competencias contribuyen al analfabetismo geocientífico y este impide a los integrantes de una comunidad completar el desarrollo de su propia identidad como personas en un determinado contexto. En efecto, este condiciona las relaciones sociales en función de los recursos que dispone (o de los que carece) en el territorio dentro del cual el municipio tiene jurisdicción. Este analfabetismo es equivalente a la desnutrición en la niñez temprana, impidiendo el desarrollo del cerebro y por ende de sus funciones cognitivas condicionando “a futuro” la calidad de vida y la posibilidades de desarrollo de dichos individuos. La alfabetización geocientífica serviría para romper la persistencia de concepciones erróneas, ideas intuitivas, mitos, etc. (en maestros y alumnos) que conforme a la propuesta bachelardiana (Lopes,1993), pueden ser obstáculos epistemológicos en la medida que constituyen hábitos intelectuales incrustados en el conocimiento aún no cuestionado, e invariablemente bloquean el proceso de construcción de nuevos conocimientos. En los siguientes cuadros (1.1 a 1.5) se presenta una organización temática (Lacreu, 2001) respecto de algunos obstáculos epistemológicos más comunes relacionados a Riesgos y Recursos Naturales y se intenta una sistematización para comprender la influencia que dichos Obstáculos tienen en la inhibición de competencias ciudadanas y las consecuencias actitudinales ambientales negativas que resultan de estas carencias educativas.

1.1. RIESGOS NATURALES Obstáculos epistemológicos •

Impredictibilidad absoluta de •

Competencias inhibidas Pensar críticamente la verdadera

Promueve o tolera •

Las consecuencias depredatorias

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los procesos catastróficos: como inundaciones, terremotos, volcanismo, deslizamientos, etc. Explicación naturalista teológica de la mayoría de los desastres. Creencia que la erosión es un proceso lento que sólo ocurre en ámbitos no urbanos. Los pueblos y ciudades deben ubicarse siempre cerca de fuentes de agua superficial (ríos)









causa de los daños. Reconocer que existen grados de predictibilidad y certezas probabilísticas sobre lugares de riesgo, aunque sea imprevisible el momento preciso en la escala humana del tiempo. Criticar y denunciar las explotaciones ilegales de áridos (arena, ripio, etc.) Asumir actitudes firmes y eficientes para mejorar los desagües pluviales en el ejido urbano. Identificar los procesos erosivos evitables.

como “hechos consumados e irreversibles” La naturalización del origen de daños provocados por mala praxis y el renunciamiento a promover juicio y castigo a los responsables. La imprevisión y falta de selección previa de los mejores sitios para la instalación de obras y/o explotaciones. La urbanización y obras en zonas con riesgos de erosión y/o sepultamiento. La pavimentación, sólo en sentido transversal a la pendiente regional.









1.2. SUELO Obstáculos epistemológicos •







Convicción de que los • horizontes resultan de la acumulación de capas sucesivas Creencia que la “Roca Madre” siempre debajo del suelo. • Concepción del suelo como un recurso renovable. Convicción que las plantas • se alimentan de minerales.

Competencias inhibidas Comprender a) la evolución lenta y simultánea de los horizontes. b) el carácter tridimensional de los suelos. c) la existencia de procesos químicos y microbiológicos en la edafogénesis. Asumir el deber y el derecho para exigir la reparación de los suelos degradados. Controlar la planificación adecuada de obras públicas y privadas

Promueve o tolera •

• • •





La labranza en zonas vulnerables a la erosión (v gr. a favor de la pendiente). La salinización por riego inadecuado. La utilización del suelo como recurso minero (arcillas) Las construcciones con riesgos de: inestabilidad estructural, inundación, sepultamiento, etc. La Urbanización y consiguiente impermeabilización de superficies cultivables. La naturalización (aceptar como obvio y natural) del uso del Capital Natural Suelo, como renta.

1.3. AGUA Obstáculos epistemológicos • •

• •

Creencia de su carácter de recurso superficial inagotable. Creencia de la existencia de ríos y/o lagos subterráneos en regiones sin karst. Confianza en los rabdomantes. Ideas indubitable sobre la excelente calidad del agua

Competencias inhibidas •



Comprender la dinámica del agua subterránea (cono de depresión, etc.) la existencia velocidades diferentes en la circulación subterránea respecto de la superficial. Formular críticas y denuncias por la falta de tratamiento en los efluentes contaminantes,

Promueve o tolera •



La destrucción por salinización y/o compactación de acuíferos debido a la sobreexplotación de aguas subterráneas. La contaminación de aguas superficiales y subterráneas por acumulación de desechos urbanos,

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subterránea. Aceptación que las autoridades (políticas, técnicas) siempre saben y deben resolver los problemas.

domiciliarios e industriales. Exigir estudios de acuíferos y uso de normas y auditorias para garantizar el uso sostenible.





industriales o mineros. en áreas próximas a las ciudades o de recarga de acuíferos La naturalización en el uso y abuso en el uso del Capital Natural Agua como renta.

1.4. RECURSOS MINEROS Obstáculos epistemológicos •

• •

• •

Competencias inhibidas

Existencia de grandes e inagotables reservas de segura y libre disponibilidad. Concepción aventurera y azarosa de la exploración minera. Ocurrencia y extracción de metales y sales tal como se los conoce y usa. Confusión entre: elementos – minerales – rocas. Relación causal y proporcionalidad entre la riqueza minera y la presencia y tamaño de montañas.









Promueve o tolera

Comprender la insostenibildad • inmanente en la explotación de cualquier recurso no renovable.. Comprender la precaria estabilidad laboral de las • familias mineras. Reclamar regulación estatal en la explotación y procesamiento de la producción de reservas • mineras estratégicas. Comprender el concepto de vida útil de un yacimiento minero.

El consumismo y la obsolocencia exacerbada de bienes que usan materias primas de origen minero. El surgimiento y rápida decadencia de las regiones con pequeña y mediana minería. La naturalización del uso del Capital Natural Minero como renta.

1.5. PAISAJE Obstáculos epistemológicos •





Idea de que está constituido sólo por elementos naturales (relieve, plantas, animales y nubes) Concepción creacionista: “se creó de una vez y para siempre” ó “siempre estuvo allí” Convicción sobre la permanencia de los materiales y formas del relieve (estatismo)

Competencias inhibidas •

• •



Percibir la acción de procesos • (naturales o artificiales) que modifican el paisaje. Reconocer que el paisaje actual “tiene varias historias”. Proteger y conservar las condiciones naturales originales • por su influencia en la identidad cultural de la comunidad. • Valorar, reducir y/o impedir la presión depredatorias del turismo indiscriminado. •

Promueve o tolera La realización (a veces es la demanda) de obras que modifican el paisaje natural (rutas de montañas, riego, deforestación, etc.) con un balance ambiental negativo. La naturalización la mala praxis en las intervenciones sobre el paisaje. La alteración de los cursos de ríos y la modificación insostenible de su dinámica. El uso y abuso en el uso del Capital Natural Paisaje como renta.

Parece obvio, pero creo necesario reiterar y hacer “visible” que la ocupación del territorio, el aprovechamiento de los recursos y la prevención de los riesgos han sido y son acciones inmanentes al desarrollo de la humanidad. Así, desde los trogloditas hasta el presente, las relaciones entre la sociedad y el entorno adquirieron diversas formas, siendo

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estas una de las principales causas de las desigualdades económicas, sociales y culturales que advertimos y que la educación “declarativamente” intenta reducir. EJES CURRICULARES PARA LA ENSEÑANZA DE LAS GEOCIENCIAS El aporte singular de las Geociencias, en especial la Geología, para la comprensión del funcionamiento de la Tierra (Pedrinacci, 2001), deriva precisamente de la naturaleza histórica de sus conceptos y métodos de estudio. Así, el “Principio del Actualismo” es fundamental y se puede expresar diciendo que los cambios observados en el presente, son la “llave” para comprender la historia de la Tierra y a la vez, predecir las futuras transformaciones naturales en diferentes regiones. El pronóstico de la evolución de los procesos naturales en un territorio representa una poderosa herramienta teórica para prever

las acciones antrópicas que podrían

a alterar el normal desarrollo de dichos

procesos. Las Geociencias aportan un marco teórico y metodológico para dicha comprensión sistémica de la naturaleza. Su enseñanza requiere el despliegue de un conjunto de estrategias didácticas que faciliten la construcción de marcos conceptuales que en muchos casos resultan contra-intuitivos ya que contradicen el sentido común y el conocimiento cotidiano (Lacreu, 2007). Estos marcos conceptuales se deberán construir en la escuela, a partir de cuatro ideas centrales:  Por un lado, la idea de que los procesos naturales no ocurren aisladamente sino que son el resultado de interacciones complejas. Por lo tanto, lo que percibimos son resultados parciales y transitorios, y obedecen a múltiples causas.  La segunda idea es que la configuración de las geoformas del relieve así como los recursos no renovables y los riesgos geológicos de cualquier región son el resultado de una historia jalonada por la interacción de procesos geológicos endógenos y exógenos que se han sucedido en el tiempo y continúan sucediendo, con diversas intensidades.  Las dos primeras ideas requieren que los alumnos puedan concebir y reconstruir la historia geológica con un adecuado manejo de escalas de tiempo geológico que trascienden la escala humana, así como el desarrollo de la imaginación y la abstracción para concebir la dinámica de las transformaciones en las tres dimensiones del espacio geológico.  Finalmente, los alumnos deberán comprender que los hechos y fenómenos naturales y antrópicos producen efectos en las rocas (y en el paisaje) que pueden ser utilizados como evidencias para la reconstrucción histórica, siempre y cuando se disponga de una teoría para interpretarlos. Por otra parte, las observaciones que se realizan pueden ser interpretadas de maneras diferentes según el marco teórico que se utilice. Desde el punto de vista didáctico, la construcción de estos marcos conceptuales requiere la implementación de metodologías de investigación escolar, fundamentalmente de

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naturaleza abductiva, mediante las cuales es posible reconstruir la historia geológica de cualquier región sobre la base de las evidencias que quedaron registradas como “huellas digitales” en las rocas, sedimentos y estructuras que están presentes tanto en las montañas, como en el subsuelo profundo y cercano de las regiones llanas. La abducción, es una forma particular del razonamiento, como lo es la inducción y la deducción, que permite reconstruir hechos y circunstancias del pasado sobre la base de evidencias, aunque estén incompletas. Se trata de una forma de razonamiento “detectivesco” que es inmanente a la aplicación del Principio del Actualismo. En efecto, dicho principio establece que los procesos geológicos que en la actualidad dan origen a “productos” como rocas, geoformas o estructuras, también ocurrieron en el pasado, aunque sus intensidades hayan cambiado. Consecuentemente,

en

el

caso

de

hallar

analogías

(grandes

semejanzas

composicionales, texturales y estructurales) entre “un producto” del presente, y otro formado en el pasado, hace millones de años, entonces se afirma que éste último fue originado por un proceso equivalente al actual. La reconstrucción histórica del pasado geológico de una región puede realizarse frente a cualquier exposición de materiales, sea en la ladera de una montaña, la barranca de un río o en las excavaciones para la fundación de obras urbanas. La situación más conveniente, desde el punto de vista formativo, es el planteo de situaciones problemáticas y la realización de investigaciones escolares fuera del aula escolar o bien a través de experiencias de carácter virtual, a través de recursos didácticos contextualizados, constituidos por muestras e imágenes de campo trasladadas al aula. Tanto en el campo como en el aula, se trata de interpretar los rasgos que presentan los materiales (tipo de roca, textura, minerales, estructuras, etc,) a fin de establecer la cronología (edad relativa) de todas las rocas y materiales bajo análisis e interpretar cual fue el proceso que generó cada una de ellas. Estos conceptos y métodos para la reconstrucción del pasado geológico de cualquier región son los que definen la identidad de la Geología como ciencia “madre” de las Geociencias. Consecuentemente la alfabetización geocientífica, además de proveer al ciudadano de herramientas para contribuir al desarrollo sostenible, le permite gozar del placer de conocer y reconstruir la historia de las regiones en las que vive o pasea y poner en valor y hallar sentido, antes “ocultos”, a las geoformas del relieve, la rocas y los recursos que sostienen su vida biológica y social.

LAS GEOCIENCIAS EN LA ENSEÑANZA BÁSICA

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Enunciare, brevemente, algunos criterios específicos, a modo de marco teórico, pero cuyo diseño curricular y contenidos dependerá del, o de los niveles, y la intensidad con que se decida incluir la enseñanza de las geociencias. Si es que hay decisión política de hacerlo. El tema central deberá girar alrededor de la comprensión de la Tierra como un subsitema singular del sistema solar en evolución. La singularidad es que la Tierra posee una dinámica promovida por procesos endógenos y exógenos que han configurado las geoformas de la superficie del Planeta y son los responsables de la distribución de los recursos así como la ocurrencia de riesgos geológicos. En síntesis, se propone conocer el funcionamiento de la Tierra en el pasado, comprender las actuales interacciones con otros subsistemas naturales y culturales y sobre esta base, formar competencias para predecir la evolución de regiones particulares, teniendo en cuenta las acciones humanas. Poner el eje en el funcionamiento de la Tierra requiere la consideración de la Tectónica de Placas como la teoría mas moderna que permite organizar el conocimiento que se tiene del planeta, sus propiedades, procesos y resultados. En tal sentido, y considerando una situación hipotética (de mínima), en la cual se dispongan de 3 hs semanales para la enseñanza del las Geociencias en el segundo ciclo del la enseñanza secundaria (15-17 años) se propone el desarrollo de cuatro unidades a través de las cuales progresivamente se va profundizando el conocimiento del Planeta. Se intenta superar la idea generalizada y simplista de que la Geología estudia las rocas y los minerales de la Tierra. En realidad, estos constituyen objetos de estudio que no se agotan en si mismos, sino que representan herramientas que persiguen otra finalidades que pueden ser de orden científico o aplicado. En el primer caso, se trata de utilizar los datos para establecer los procesos formadores de las rocas, su localización espacio – temporal y de esta manera alcanzar la reconstrucción histórica de la región donde las rocas fueron halladas. Esta reconstrucción no solo brinda el placer del y por el conocimiento sino que es un puente para la comprensión de la identidad y la relaciones económico – sociales de una comunidad sino que también representa un conocimiento sobra la base del cual es posible inferir las posibilidades de localizar recursos naturales para el aprovechamiento social. Otra finalidad es de orden aplicado ya que de su estudio podrán conocerse sus propiedades para ser utilizadas en diversos destinos industriales. La enseñanza

de las

Geociencias

es

concebida desde

una perspectiva

epistemológica a través de la cual se considera a la ciencia como un campo donde los conocimientos, metodologías específicos son socialmente construidas y condicionados. Este enfoque se complementa con la intencionalidad de enseñar conocimientos científicamente relevantes y al mismo tiempo socialmente útiles para aportar al desarrollo sostenible. Esto es, que tengan sentido para que el ciudadano pueda gozar, aprovechar y comprender algunas de los sorprendentes procesos que han sucedido y suceden en la actualidad y

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desarrollar su curiosidad. Además, sobre dicha base, puedan imaginar/predecir y desarrollar un espíritu crítico acerca los procesos (y los resultados) que podrán suceder en el futuro. Estas competencias son imprescindibles para que puedan valorarse críticamente las modificaciones humanas en el entorno natural. En efecto, Piranha y Carneiro (2009), funcionamiento de los procesos naturales

señalan que “una mayor atención en el

puede sugerir una mayor atención

para la

sostenibilidad de la vida y así estimular una cultura planetaria innovadora”. Esta, requiere “comprender y dimensionar al planeta en sus componentes físicos y los procesos que los promueven y sustentan”. “De este modo incorpora la comprensión de la vida (y en ella la humana) como elemento natural e indispensable en el incesante equilibrio dinámico de la materia planetaria. Una cultura que ponga en evidencia cuanto de terrícolas somos”. Sobre la base de lo expuesto, se propone la organización de los contenidos en cuatro unidades en las cuales se va profundizando, progresivamente, el conocimiento sobre el funcionamiento del Planeta y de las relaciones que se establecen entre sus procesos y productos con la sociedad, a saber: a) La geosfera y su dinamica: Se propone comenzar por el conocimiento de la estructura y composición del subsistema geósfera lo cual permitirá comprender la importancia del calor interno residual como la causa principal de los procesos endógenos así como del origen de algunas propiedades del planeta tales como el magnetismo y la densidad. Sin embargo, se pondrá mayor énfasis en la caracterización de las Placas Litosfericas, así como en los efectos de sus movimientos en la generación de cambios en la configuración de la superficie terrestre, tanto en las tierras emergidas (continentes) como en los fondos oceánicos. En esta unidad se desarrollarán nociones acerca de la distribución y caracterización del volcanismo, los sísmos y los terremotos así como la formación de las grandes cordilleras del presente. En consecuencia, esta primer unidad de la Materia Geociencias tiene por objeto presentar a la Tectónica de Placas como la mas reciente teoría geológica que permite comprender el funcionamiento de la Tierra y, en su desarrollo se analizarán algunos aspectos históricos que ilustrarán los cambios en las concepciones acerca de la dinámica terrestre así como la influencia de esta teoría revolucionaria en otras disciplinas científicas. b) El paisaje geológico: Se continúa con el estudio de los Materiales (rocas y minerales) y las Geoformas del relieve, originados por los procesos endógenos desarrollados en la unidad anterior. Sin embargo, se deberá complementar con el estudio de algunos procesos exógenos y de las interacciones entre ambos. Se aclara que se trata de las nociones básicas, alejadas de toda sofisticación instrumental y sistemática. Estos contenidos serán contextualizados en el denominado “paisaje geológico” ya que éste precisamente estará

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caracterizado por unas geoformas del relieve que, en todos los casos, estarán constituidas por materiales sueltos (edafizados o no) o por algún tipo de roca (ígnea, sedimentaria o metamórfica). Dicho paisaje estará disponible en cualquier región del Planeta y, obviamente, en cada región escolar. Consecuentemente el paisaje geológico será un recurso didáctico para el estudio del entorno, a través de la resolución de problemas que faciliten la introducción de metodologías e investigación científica escolar. Cabe aclarar que en todas las regiones existen lugares

donde realizar trabajos de campo, tanto si poseen montañas

costas de mares, lagos o ríos e incluso en las regiones de llanuras ya que en todos estos lugares, además de contar con exposiciones de rocas, minerales y suelos, se suele contar con una

bibliografía geológica de superficie y del subsuelo que representarán importantes

fuentes de información. c) Recursos y riesgos geológicos: En tercer lugar se desarrollarán contenidos orientados a profundizar y sistematizar el conocimiento de las relaciones que la sociedad establece con los materiales, las geoformas y con los procesos geológicos. Consecuentemente se introducirán los conceptos de “recursos” y “reservas” para el caso de la minería, el agua, los suelos y el territorio, los cuales estarán complementados con el desarrollo de algunas nociones sobre los criterios de búsqueda, extracción y/o uso que en todos los casos se apoyan en razones geológicas vinculadas tanto a los ambientes geológicos en los que se formaron esos recursos, como a las propiedades de cada uno. La sociedad, tanto de manera consciente o no, como por razones históricas o culturales, también convive con procesos geológicos que tienen influencia beneficiosa o perjudicial para su calidad de vida. En esta unidad, se pondrá énfasis en el conocimiento sobre aquellos procesos que podrían representar riesgos para la población. Estos procesos pueden ser endógenos o exógenos y podrían suceder en áreas cercanas o muy alejadas, pero que, en caso de ocurrir podrían representar riesgos. Tal es el caso de las inundaciones o erosión costera, cuyo origen y consecuencias podrían ser locales, pero también podrían repetirse caídas de cenizas volcánicas y/o lluvia ácida en el caso de la explosión volcanes alejados y con vientos apropiados. Se presentarán otros cambios provocados por el hombre, que reciben la denominación de impactos ambientales los cuales

podrán ser positivos o negativos

conforme contribuyan o no a la sostenibildad. d) Historia geológica del paisaje: Finalmente, se promueve la comprensión acerca de la capacidad predictiva de las Geociencias, para lo cual es necesario desarrollar conceptos y metodologías que ponen en evidencia el carácter esencialmente histórico de la Geología, y su aplicación para la resolución de situaciones problemáticas específicas y contextualizadas en la región de cada comunidad educativas. Esta unidad representa una integración de las

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tres unidades anteriores ya que introduce algunos conceptos acerca del tiempo geológico y los Principios Básicos de la Geología, los que deberán aplicarse (no sólo enunciarse), bien a investigaciones de campo o bien a investigaciones bibliográficos sobre una región determinada. Ello involucra necesariamente la consideración del paisaje geológico y su origen lo que se pondrá en evidencia a través de las geoformas y sus materiales constituyentes. Respecto de estos materiales (rocas-sedimentos-suelos) importa la caracterización composicional y tridimensional individual para aplicar la metodología del actualismo y establecer los procesos formadores (y deformadores de las rocas). En efecto, además, será necesario considerar las relaciones de contacto existentes entre ellos (concordancias, discordancias, fallas, etc.) a fin de establecer las edades relativas que permitan establecer la cronología de dichos procesos. Al finalizar esta unidad los alumnos podrán reconstruir la historia de un paisaje geológico (local o lejano), y a partir de dichas conclusiones se deberá realizar predicciones para establecer cual sería la evolución del lugar y si serían o no aceptables aquellas intervenciones humanas que pudieran alterar la identidad del territorio y su comunidad.

AGRADECIMIENTO: Deseo agradecer al Dr. Pedro W. Gonçalvez por la invitación para exponer mis ideas y participar de esta publicación y al mismo tiempo al arbitro Dr. Celso Dal Re Carneiro por las criticas y sugerencias realizadas. BIBLIOGRAFIA: Brügger, Paula, 2004. Educação uo Adestramento Ambiental? 3°ed ARGOS Florianópolis: Letras Contemporâneas, Brasil 199P. Carneiro, C.D.R., Toledo, M.C.M. de; Almeida, F.F.M. de. 2004. Dez motivos para a inclusão de temas de Geologia na Educação Básica. Rev. Bras. Geoc. 34(4):553-560. URL: http://semanact.mct.gov.br/upd_blob/0000/152.pdf Compiani, Mauricio, 1990. Geologia pra que te quero no ensino de ciências. Educação & Sociedade, Campinas, n. 36, p. 100–117 Diamond J. 2006. Colapso: como as sociedades escolhem o fracasso ou o sucesso. 4 ed. Trad. A. Raposo. Rio de Janeiro: Record. 683p. Lacreu, Hector L, 2001. La alfabetización geocientífica: ¿Avance corporativo o necesidad social? I Congreso Internacional de de Educación”. Actas en CD (Resumen Tomo I, pp. 262.) Córdoba, Argentina. Lacreu, Hector L. 2007. La Historia del Paisaje como contenido esencial en la enseñanza obligatoria. Alambique 51: 76-87, Ed Grao, España. Lacreu, Hector L, 2009. "Importancia para el mejoramiento de la enseñanza de Ciencias de la Tierra para el nivel básico…, y las dificultades para lograrlo”. 2do Simpósio de Pesquisa em Ensino e História das Ciências da Terra - 4º Simpósio Nacional o Ensino de Geologia no Brasil. Palestra. San Pablo, Brasil. Lopes, A.R.C., 1993. Contribuições de Gastón Bachelard ao Ensino de Ciências. Rev. Ens de las Ciencias 11 (3):324-330. Barcelona. Morin E. 2002. La Cabeza bien Puesta. Repensar la Reforma. Reformar el Pensamiento. 1ª ed. Nueva Visión, Argentina 143p

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Vilches, A., J. Praia e D. Gil-Pérez, 2008. Q Antropoceno: entre o risco e a oportunidade. Educação. Temas e Problemas, 5, Ano 3, 41-66 URL: http://www.oei.es/cienciayuniversidad/spip.php?article300 Pedrinaci, E, 2002. Cómo funciona La Tierra: una perspectiva sistémica. Alambique N° 27 pp.47-57. Barcelona. Piranha J.M., Carneiro C.D.R. 2009. O ensino de geologia como instrumento formador de uma cultura de sustentabilidade. Rev. Bras. Geoc., 39(1):129-137. URL: http://ojs.c3sl.ufpr.br/ojs2/index.php/rbg/article/view/11103/10306. Sposati, Aldaíza, 2001. Movimientos utópicos de contemporaneidade. In Sorrentino M. (Coord). Ambientalismo e participação na contemporaneidade. ED. EDUC – FAPESP, Brazil.

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